Aquí os voy a narrar un poco cómo soy y de dónde vengo (aparte del cielo, claro).
Mis actitudes frente objetos humanos y materiales.
-Actitud frente a la riqueza
Mi lema es: “No amontonéis riquezas en la tierra, donde se echan a perder, porque la polilla y el moho las destruyen, y donde los ladrones asaltan y roban. Acumulad tesoros en el cielo donde no se echan a perder, la polilla o el moho no los destruyen, ni hay ladrones que asaltan o roban. Pues donde están tus riquezas estará también tu corazón”.
Resumiendo, sería algo así como: ámalo todo, menos lo material. O, si queréis amar a lo material, mandarlo al cielo, donde estará bien recaudado.
Os dejo la dirección (sólo si queréis, nada obligado):
Jesucristo de Nazaret.
Av. de los ángeles, número 34 de la planta de los héroes, sector de los pacificadores, letra B (puerta de oro, a la derecha de Thomas Jeferson y MªTeresa de Calcuta).
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Cielo (mayormente conocido como Los Ángeles, California).
Algunos dicen por ahí lo siguiente:
Identificar la actitud personal de Jesús frente al dinero y las riquezas no es empresa fácil; y no sólo porque sus opiniones al respecto nos han llegado "recubiertas por la tradición de la primitiva Iglesia o, respectivamente, de los evangelistas" , sino porque -y ello es más decisivo- su propio comportamiento no fue del todo unívoco: el evangelizador de los pobres pudo ser acusado de aprovecharse de su cargo ; quien un día bendijera la pobreza y maldijera la riqueza no encontró reparos en ser agasajado hasta el dispendio en otra ocasión; haber afirmado la extrema dificultad que el rico tiene para entrar en el reino no le impidió acercarse a uno, Zaqueo, para ofrecerle salvación.
Mi respuesta:
No se puede ayudar si uno no vive, ¿no es cierto? ¿no? ¿no? Digamos que... habría sido muy complicado haber llegado a más de veinte pueblos de Israel (cruzando el desierto) si no me hubieran regalado aquel porche.
Los regalos son los regalos, ¿o no es así?
-Actitud frente a la Ley y autoridad
Creo fervientemente en el libre albedrío. O, como Mandela suele decir cada vez que quedamos en mi casa para cenar, "Libertad y amor es la solución para usar la ley, amigo". Puede que esto os esté jugando una mala pasada y os dé unas cuantas jaquecas, así que procederé a explicarme. Sé que en mis tiempos era lo más grave del mundo derrotar (o violar) la ley (que en esa época era la ley religiosa). Que fue contradictorio asaltar con unas leyes que había regido una religión para imprimir otra, pero... Debo aclarar antes una cosa: esas leyes no las hice yo. Alguien las construyó, pero yo no fui el autor. Más bien al contrario, siempre me han repugnado (cada uno debe ser libre y feliz). Así que fue una especie de crítica y rebelión contra esas personas que hablaban en voz de los dioses lo que hice rompiendo las normas. Ayudar y salvar vidas que estaban de por sí condenadas fue mi rebelión (y lo volvería a hacer, aviso).
Entre otras muchas cosas que he hecho en el cielo y que no se han contado aquí (romper los papeles de Einstein en la cafetería un día en el que me había pasado con el vino, enamorarme de diosas del amor paganas, multiplicar mi porche muchas veces a escondidas de mi padre, mandarle recuerdos a Judas por Correo Celestial...) aquí os dejo un resumen de mis buenas obras realizadas en la tierra (o en el jardín trasero, según mi padre):
• Quebrantar la ley religiosa de mi pueblo repetidas veces: al tocar a los leprosos ,al curar intencionadamente en sábado y al tocar los cadáveres (eran gente sufriendo y pasándolo mal...¿cómo no iba a intervenir? ¿Qué pensaban, que los iba a dejar abandonados como los de TNT con Xplora?).
• Permitir que mi comunidad de discípulos quebrantase la ley religiosa y defender a sus discípulos cuando se comportaron de esa manera: al comer con pecadores y descreídos, al no practicar el ayuno en los días fijados en la ley, al hacer lo que estaba expresamente prohibido en sábado y al no observar las leyes sobre la pureza ritual (ya aclaré arriba que era un modo de criticar el comportamiento de la ley de ese tiempo... Si me iba a costar hacerme oír yo solo, ¿qué pasa si unía a mis discípulos y creábamos un grito más potente? Es más, lo logramos, ¿no? #Pudimos -Con hastag y todo, para que lo twiteéis-. No digáis que no fue una buena idea -sé que lo hicisteis en el 15M, así que sirvió-).
• Anulé la ley religiosa, es decir, la dejé sin efecto y, lo que es más importante, hice que la violación de la ley produjera el efecto contrario (ya dije que iba a derrotar a esos opresivos...y lo hice. Según Napoleón -que viene a mi casa a gorronear cuando se aburre- dice que fui "un comandante de acero". No sé qué significa, pero yo le doy unas palmadas en la espalda, por si es un cumplido).
• Corregir la ley e incluso pronunciarme expresamente en contra de ella en más de una ocasión: al declarar puros todos los alimentos y cuando anulé de manera terminante la legislación de Moisés sobre el privilegio que tenía el varón para separarse de la mujer (acabé con ellos, y con razón. Gracias a ello, también, gané unos cuantos puntos, y el pueblo me tomó en consideración. También estuvo el enfrentamiento con los romanos, pero eso no lo tomo como algo personal -según mis fuentes se les había acabado el alcohol en todos los campamentos de la zona y no podían conseguir más. Les comprendo. Cualquiera tendría esa cara de perro al quedarse sin vino-).
-Muerte y resurrección (¡De mí, sí!).
Morí clavado en aquella cruz incómoda el día 14 de Nisán, viernes 7 de abril del año 30.
Según cuenta la novela autobiográfica que pagó mi padre por que saliera a la luz (le gusta resaltar en lo que se refiere a la cultura narrativa) morí por nosotros para salvarnos del pecado y darnos la libertad, por eso se dice que nosotros cuando estemos muertos nuestras almas estarán libres de pecado para que así puedan entrar al reino de Dios.
Debo explicarme con esto.
Yo no quería morir, ¿de acuerdo? Puede que el escritorcillo al que mi padre pagó para que contara la historia lo tomó de ese modo, pero no fue así. No sabíamos (ni mi padre ni yo) que iba a pasar, y, menos tan pronto. Quiero decir: si mi misión era ayudar, ¿para qué me hubiera ido a la tierra si iba a morir tan pronto? Mi plan inicial era quedarme el máximo tiempo posible.
Pero, claro, llegaron los romanos con cara de perro y lo arruinaron todo.
Dicen por ahí que pagué por todos sus pecados (los de las hormiguitas que circulaban por los pueblos del norte de Israel, principalmente) y los del mundo entero.
En verdad morí porque me condenó Poncio Pilato. Buen hombre, el tipo. En el fondo no quería, se lo vi en la cara. A veces lo veo en el bar del Cielo, y me pide perdón siempre que me reconoce. Yo siempre le respondo que no lo sienta, que él no tuvo la culpa de tener un pueblo tan tonto.
Para que no se sienta tan mal le invito a unas copas.
Creo que no hace falta que relate todas esas cosas raras que me hicieron antes de matarme (la corona esa que pinchaba como el demonio, hacerme cargar con la cruz camino de la colina, los abucheos y gritos -también recibí de gente a la que había ayudado. ¿Bipolaridad? ¿Apatía? ¿Simples ganas de salseo, de pelea? Nunca lo sabré. En el Cielo la gente de esa época me evitan cada vez que los encuentro. Juana siempre me separa de las zonas donde está esa gente -aunque antes les escupe y les grita que deberían haber muerto quemados, raro-).
Y bueno, después de eso, resucité. Mi padre quitó la piedra esa (a pesar de que no lo parezca, el maldito está muy fuerte) y me llevó al cielo. Intentó disculparse por no avisarme, pero yo le dije que me trajera el porche al Cielo y no tocaría más el tema. Lo hizo, y yo mantuve la boca sellada como un buen hijo.
Creo que está todo dicho (al menos, mi forma de pensar y mi muerte y renacimiento, las cosas esas raras). Os prometo que escribiré más dentro de un tiempo, ahora el grupo me está llamando, hay fiesta en casa de Darwin (y nunca me pierdo las fiestas de ese tipo, sabe cómo dejarnos con la boca abierta. La vez anterior llenó toda su casa del Cielo con agua y animales acuáticos que hacían de camareros -de forma voluntaria, claro, ya me aseguré de preguntarle al delfín que hacía de jefe-) y el wifi Celestial va un poco lento. Creo que Gates está mirando otra vez cómo va su empresa.
¡Nos vemos en unos mil años!
Jesús.
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